Lunes 17 de septiembre: Bujara-Samarcanda
Paseamos un rato por la mañana (además del ya habitual vistazo a las noticias en internet).
A las dos hemos quedado con un taxista para ir a Samarcanda. Nos despedimos de la familia
del hotel. Son de etnia Tajik, como la mayoría de la población del sur de Uzbekistán. Nos
han tratado muy bien, y como nuestras tripas no estaban muy allá (al final, hemos caído
como la mayoría de los viajeros ;) la señora nos preparaba arroz blanco...mientras en
la mesa de al lado, se ponían las botas de comida uzbeka!!
El viaje a Samarcanda transcurre entre controles de policía. No sabemos si nuestro
conductor tiene los papeles del coche caducados, pero le ha tocado pagar en un par
de controles.
Ya está atardeciendo cuando llegamos a Samarcanda. Es una ciudad grande, con casi
medio millón de habitantes. Buscamos otro hotel familiar, muy cerca del centro.
Este también es una casa con patio, y además tienen un huerto dentro lleno de granados,
membrillos, parras y moreras.