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Enero 2007: Hace mucho tiempo que no escribía. Hace muchos países y ciudades que no escribía. A veces uno se pone un poco flojo para eso,
pero también significa en ocasiones que uno está metido entero en el lugar donde está. Creo que esto último es lo que me pasó.
Así como en esas viejas canciones y bailes, donde hablan de dar un pasito pa’ adelante y otro pa’ atrás, así nos pasó.
Digo nos pasó, porque además de amigos de viaje y de trabajo, con Palacete, Antonio, Toñito y un nuevo compañero brasilero,
Chico Da Beixo Sabroso (un rasta que conoció a Antonio en el Amazonas), formamos el Teatro de Títeres Correquetepillo.
Bajo ese nombre, viajamos a nuestro primer Festival, en Nicaragua, así que de reversa. Otra vez hacia esa parte de Centroamérica.
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Echando una partida de cartas
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Hmm... hoy es mi día de suerte!!
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El evento estuvo bueno. Me sirvió no sólo como experiencia artística, sino que para ver nuevamente la pobreza que se vive en muchas
zonas de ese país. Muchas adolescentes, en realidad hasta niñas, embarazadas o ya con un hijo a cuestas. Un país, como otros de esta
zona del planeta, donde pese a mucha historia de sufrimiento, la gente te regala muy fácilmente una sonrisa…y pese a sus problemas,
generalmente acompañada de un plato de comida regalado con cariño. Cuando veo esto, o un maravilloso atardecer, me alegro de haber
salido a conocer el mundo.
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Luego, estuvimos un tiempo en Tegucigalpa, Honduras, donde pude ver a antiguos amigos y amigas, conocer otros nuevos y
actuar en programas de TV…
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Cristián y yo en la televisión
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Contando nuestras historias
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Cristián les cuenta mis aventuras...
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Que experiencia!!
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Después de un muy buen mes, retomamos el rumbo al sur. Nicaragua y luego Costa Rica. Este último país es
una joya de naturaleza, mucha diversidad de paisajes, animales e insectos. Aunque debo reconocer que una de las cuestiones
que me llamó la atención y me hace reflexionar, es que en muchos de esos parajes, había al lado un letrero que decía “For Sale”…
o sea, muy pronto será un hotel o un espacio privado, como ha sucedido ya en un buen número de sitios en este bello país.
Ahhh, se habrán dado cuenta que dije este país, y es que acá estoy ahora. Tengo algunas novedades que contarles, así que voy
a poner la tetera para servirme un mate… ya vuelvo…¿o una cerveza? ( los costarricenses, como en muchos otros lados,
aseguran ser los mayores consumidores de cervezas)…mejor un mate, para ver el atardecer en Playa Taquicardia, en Montezuma,
Costa Rica.
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Hasta este mágico punto llegamos antes de que terminara el año 2006 con mis hermanos viajeros y con otro amigo, el titiritero
uruguayo Alexander Castiglioni. Pasamos unas muy buenas fiestas y una espectacular luna llena. Ahhhh, la luna, como me llena
de energía. Recuerdo que una noche, tendido en la playa Taquicardia, la vi aparecer como un velero, como si fuera una tajada
de melón apoyada en el horizonte, descansando o tal vez meditando. Me cautivó tanto ese momento, que no sabía de llorar o reir.
También me hizo pensar en que quiero quedarme un ratito acá antes de seguir viaje. Por la luna, pero sobre todo porque conocí
a una amiga argentina llamada Maya, que junto a su novio Luis, de Uruguay, quiero que sean mis nuevos compañeros de ruta.
Ellos hacen malabares y artesanías, ya aprendí de títeres, ahora creo que puedo conocer el mundo de las pelotitas,
clavas y monociclos. De las libélulas y mariposas tejidas.
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Después de 2 días de despedida...
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.. tuve que llevar a Palacete a casa.
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En esta playa, además, me gustaría conocer algo más de Oki, un loco personaje, esos sabios de la calle. Imaginen, como no querré
saber de él, si yo me llamo Aki y el Oki. Capaz que hasta seamos parientes. También, después de unas vueltas por estas costas,
sentía muchas ganas de hacer algo para que la gente tome conciencia de la gran cantidad de basura que inunda diariamente los océanos
y playas. Bueno, son tantas las cosas que la luna me ayudará a resolver…
Por lo pronto, estoy masticando la nostalgia mezclada con alegría y dos gotas de magia, que siempre tiene este momento en que
dejo gente querida y comienzo a querer a otra, a sumar cariños y aprendizaje. Aunque extrañaré a Antonio, Chico, Toñito y Palacete,
sé que estarán bien en su caminata al sur y que estaremos conectados siempre…
Y aunque me gustaría decirles más, el mate ya está listo, así que Maya me está llamando. Quiere que la acompañe a ver cómo se
acuesta el sol y aparece una nueva noche. Como siempre en estos días, con un agradable viento negro, ese que sopla cuando
todavía está naciendo una luna nueva.
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